domingo, 31 de enero de 2010

Benjamín Rojas de exportación


Fascina a chicos y a adolescentes desde la pantalla de Disney. Y es la cara de una incipiente tendencia: vender contenidos de TV al mundo anglosajón, hablados en inglés y... made in Argentina

Jake y Blake son gemelos. Uno, estudioso; el otro, estrella pop. Un tío ladino y multimillonario se las ingenió para separarlos al nacer y así asegurarse su futuro. Por accidente, los hermanos se conocen y deciden intercambiar vidas: el hábil en matemáticas será cantante y éste, a su vez, deberá sentarse a leer.
Jake & Blake es una serie que transmite la señal de cable Disney Channel. Jake & Blake tiene todos los clisés -efectivos: la histeria pueril corta tickets de conciertos y los lleva de gira por el mundo (recuérdese Rebelde Way)- de las tiras juveniles.

Continúa...



Jake & Blake debería llamarse Juan y Pinchame. Porque Jake es de La Plata, fanático de Gimnasia, jugador de rugby -apertura con patada al touch- y actor desde los 12 años. Jake es Benjamín Rojas, ese niño de ojos traslúcidos (no es una metáfora: están más cerca de la ausencia de color que del celeste) que corría en Chiquititas , salía de gira con Erre Way a cantar en Israel, intentaba enamorar a Floricienta y ya mostraba pectorales en 2006, en Alma pirata . Es el chico de la factoría Cris Morena sobre quien pesa el protagónico de uno de los proyectos más ambiciosos de su productora (nombre, apellido y Group) y de la de su ex esposo Gustavo Yankelevich, RGB Entertainment: hacer un programa en inglés con actores argentinos -que luego realizan el doblaje de sus mismos personajes al castellano- para que lo vean afuera.

La sitcom se grabó durante 2008 y 2009 -también, el disco en inglés y en castellano-, se estrenó en América latina en diciembre, se lanzará en España, Italia e Israel y espera el puntapié para su salida, en inglés, en Sudáfrica, para abril.

-Año 2007. Suena el teléfono: es Cris Morena. ¿Qué quiere?
-¿Qué querés? ¡¿Qué querés?! Me dijo que tenía una historia para mí, que la había pensado para mí. Con un plus: la posibilidad de que estuviera Disney. Nunca me había pasado que vinieran con una oferta así, tan personal. Así que enseguida me senté a escuchar.

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-Y que era en inglés, ¿cuándo te lo dijeron?
-Eso fue más adelante. Creo que ellos también estaban poniéndose de acuerdo con Disney mientras me buscaban a mí. Cris me mostró los guiones y le dije que sí, que aceptaba. Luego de unos meses nos volvimos a juntar, en un almuerzo, en Palermo. Ahí me dijeron que la idea era mandarme a vivir afuera, a una ciudad donde sólo pudiera comunicarme en inglés, aislarme del español. Tenía que ser en Estados Unidos y eligieron Nueva York.

-¿Tenías una profesora constantemente?
-Jackie. Es una coach de teatro, norteamericana, que vive acá [en la Argentina]. Me daba coucheo de la pronunciación, de la fonética: tenía que ser lo más parecido posible al inglés norteamericano. Entonces me llevaba al cine, al teatro -vimos ocho musicales-, me pedía que sintonizara noticieros en la tele todo el día. Ella me corrigió durante las grabaciones: había escenas que estaban correctas en cuanto actuación, pero que cuando las miraba ella meneaba la cabeza. Todo de nuevo: había pronunciado muy fuerte una "h".

-¿Preguntaste por qué vos, por qué un argentino?
-No, a ver si cambiaba de parecer [risas]. Le dije a todo que sí y cuando me fui pensé "estos están locos". Cuando terminé Alma pirata (2007), ella [Cris Morena], antes de irme de vacaciones, me dijo que tomara clases de inglés. Me imaginé que tenía algo en mente, pero no sabía qué. Le pregunté por qué; respondió que me serviría para mi trabajo. Como una vez me dijo que íbamos a grabar un disco y que haríamos giras internacionales y lo hicimos... ¿para qué preguntarle de nuevo? Agarré y tomé clases de inglés, todo 2007.
[N de la R: la serie Rebelde Way engendró Erre Way, grupo musical del que formó parte Luisana Lopilato y con el que grabaron 5 discos, por lo que no puede pisar Israel sin que lo persiga una turba femenina.]

-¿Cuán raro fue doblarte a vos mismo?
-Muy. Fue la primera vez que lo hice. Es empezar de nuevo. Como actor, lo primero que te preocupa es no matar el clima de la escena. El tono de voz exacto, en el momento justo, un grito; es muy difícil reproducirlo en un estudio con un micrófono. Laburamos mucho eso; no queda exactamente igual, pero lo hicimos lo más cercano posible.

-¿Sos como un Hannah Montana de exportación?
-Espero que no me operen como lo hicieron con ella [Se festeja el chiste y, no sin antes mostrar todos los dientes, retoma la charla]. Me lo tomo como en aquel momento en que fui a la reunión: casi sin pensarlo. Son cosas que me gusta hacer; entonces, no pienso más allá. Ojalá que a la serie le vaya bien, ojalá salgamos con un éxito desde Argentina y triunfe en otro continente. Pero no dije que sí por eso, dije que sí porque eran dos personajes y un proyecto en inglés. Que le vaya bien afuera es el lado B de la historia.

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-Al poner tu nombre en YouTube, lo primero que se publica es This is the end, canción de Jake & Blake . Segunda opción, aparecés con el torso desnudo; es un videoclip de Alma pirata . "Te quiero tanto que no vivo without you". ¿Escuchaste tu pronunciación?
-No, lo voy a probar. Puede que tire la computadora por la ventana. ¿Era durazno ?
No espera la respuesta. Y ríe, todo el tiempo. Y cuenta que del elenco de Jake & Blake era el que más necesitaba estudiar, que el nivel de sus colegas era excelente.
Cris, Cris, Cris
En la entrevista, cada vez que diga "ella", se trata de ella, Cris Morena. Todas las series televisivas que hizo fueron manufacturas Morena.

-¿Sube unos dígitos tu contrato por tratarse de un trabajo en inglés?
-Con Cris no tengo problema con eso. Yo he hecho giras y he arreglado después. Tengo una relación con ella que me gustaría tener con otros productores, pero va a ser muy difícil. Es una relación muy humana, no sólo laboral, sino de confianza, de palabra. El contrato lo firmo y lo guardo en un cajón.

-Con la prueba superada del idioma, ¿se abre una puerta para hacer cine afuera?
-Ojalá, me encanta el cine. Es difícil porque debería mantener el idioma: viviendo acá es difícil, hablo y vivo en español.

-¿Te irías a vivir a otro país por tu carrera?
-Si el proyecto es interesante, sí. Estoy preparado para vivir afuera: me refiero a los miedos de la familia, qué haría solo... Cuando tenía 19 años me ofrecieron hacer la remake de Floricienta en México y dije que no.

-¿Miedo?
-De extrañar. Tenía que ir solo y no podía cambiar de parecer a mitad de la grabación.

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-Sos un tipo con suerte: antes de esta experiencia en inglés participaste de otro proyecto singular, la película Horizontal Vertical , de Nicolás Tuozzo, filmada en una sola toma. Ahí eras Juan, enamorado y obsesionado con su terapeuta.
[N de la R: era un plano secuencia, no había cortes para reacomodar posturas ni rehacer la escena.]
-Nicolás me dijo que tenía un papel, que era chiquito pero muy lindo, para mí; que yo era un chico que tenía una imagen que nada tenía que ver con lo que él me estaba ofreciendo, y eso nos interesaba a los dos.

-¿Esa película y La leyenda fueron un escape del nido de Cris Morena?
-Sí. Ella decía que yo estaba demasiado cómodo, lo que me educó profesionalmente. El día que le dije que quería parar de hacer tele porque no daba más me respondió que estaba de acuerdo, que pensaba lo mismo, que había pensado en dejarme ir un poco.
***

-Hace más de 12 años que trabajás en tiras para chicos y adolescentes. La mala es morocha, la tímida tiene anteojos y el protagonista es bonito/a (interrumpe, con un "ah, ¿sí? Tiene un toque estético, ¿no?"). La pregunta es: ¿se saldrá de esos estereotipos alguna vez?
-Ahora hay una moda de doble vida: dos personajes, uno famoso, el otro no. Supongo que si se mantiene es porque a la gente le gusta. Habría que preguntárselo a los autores. Sí hay una estética, pero me parece que los productos de Cris tocan ciertos temas que van más allá de eso; por eso es tan polémico a veces también. En Rebelde (Way) lo vivimos mucho.

-¿Con qué?
-Eramos adolescentes contando historias de adolescentes, y lo que contábamos a mí no me llamaba la atención porque yo lo vivía (drogas y alcohol en la escuela). Pero cuando ella lo metía en un programa, aun dentro de ese estereotipo de los rubios, había un escándalo.

-Estamos hablando hace rato de tu trabajo y no de qué les gusta a las chicas de Rojas. ¿Te sorprende?
-Sí; tenía miedo de que nunca pasara. Que me pregunten cuál es mi comida favorita en todas las entrevistas es un tema. Pero trabajo para un público al que le interesa eso, y es parte del juego. Si lo entiendo, no me afecta. Por ahí ahora me ven más grande, o que la cabeza me da para cosas.

-Y el physique du rôle para interpretar adolescentes, ¿hasta cuándo pensás que te dará? [Está a punto de cumplir 25.]
-No sé, quizá me canse antes. Muchos piensan que siempre quise hacer esto y no quiero dejar de hacerlo: empecé a los 12 años; no podía hacer de asesino serial.

-Situémonos en esos 12, año 1997. Tu tío arma tu portfolio. Lo lleva a una agencia de publicidad y comienza todo.
-Mi tío César es fotógrafo y nos sacaba fotos todo el tiempo. Las llevó a Elenquitos y le dijeron que a dos cuadras se estaba haciendo el casting para Siete años en el Tíbet . El pibe elegido estaba enfermo. Esa misma tarde caí y me dijeron que fuera a ver a Jean-Jacques Annaud: yo no sabía quién era. Hablé con él, me grabó en una miniescena -era el personaje de [Brad] Pitt de chico, escondiéndome debajo de una cama-. "Te volvemos a llamar." Y pasó la típica de los castings: jamás llamaron.

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-¿A tu tío le debés tu carrera o, dicho de otro modo, no haber podido seguir jugando al rugby?
-El inicio, sí, se lo debo. El rugby lo tuve que dejar; no daba entrar en muletas a Disney. Cuando tenía 16 se dieron cuenta: yo jugaba a la mañana en La Plata y a la tarde iba al Gran Rex. Llegué con la pierna marcada por pisadas. Tuve que elegir; era muy arriesgado.

-¿Cómo es ser referente de chicos?
-No sé, no lo sé, en serio (risas).

-Pero sabés que lo sos.
-Sí. Lo único que hago es ser muy amable con la gente, sobre todo con los chicos de 11, 12 años que se me acercan. Yo también, cuando era chico, vivía mi mundo de fantasía, con mis gustos e ídolos. Y tengo presente no quitarles eso.
***

Juan Martín y Matías son sus dos mejores amigos, ambos estudiantes de abogacía. A ellos poco les importa la fama de Rojas. "Una vez, hablando al otro día de la entrega de los Martín Fierro (nosotros no estábamos nominados), me dijeron: Ganó un programa de Reina Reech, ganó tu jefa: se pensaban que era Cris. No tienen ni idea, y eso es lo que más me gusta de ellos."

-Tenés un hermano ingeniero, otro arquitecto y tu hermana es odontóloga.
-Y yo nada.

-¿Te sentís la oveja negra?
-No. Mi viejo tiene los diplomas de los tres en su oficina. Ya le dije que le llevaré un Grammy algún día.

-En una entrevista dijiste que habías estudiado teatro sólo 6 meses, que el resto lo aprendiste trabajando. ¿Te dio vergüenza decirlo?
-Sí, me dio vergüenza, pero es la verdad. En ese momento me dio cosa; ahora ya no. Aprendí trabajando, con gente que me enseñó mucho.
Cuando terminó de grabar Alma pirata , en 2006, le dijo a ella (Cris Morena): "No sé si tenés algo para mí, pero no quiero hacer más nada -risas-. Me dijo que no tenía nada, así que buenísimo... Se ve que ella también se dio cuenta". Benjamín tenía 21 años.

-¿Qué hiciste el primer día que no debías trabajar?
-Llegué a casa, me tiré en la cama y no pasaba nada.

-¿Qué quiere decir "nada"?
-Cuando estás en una tira, el teléfono no para: Vení mañana a grabar a tal hora, ¿dónde estás? De golpe tuve una semana en la que no me llamaba nadie y me sentía raro. Sentía que tenía que trabajar, tenía miedo de que no me llamaran nunca más. Tenía miedo que fuera el fin de todo.

-¿El fin de todo a los 21 años?
-Sentí ese miedo. Lo hablé con mi familia. A la mesa llegan varios rubros profesionales, las opiniones son diferentes y está bueno. Mis hermanos, que son más grandes, me contaron que a ellos también les había pasado alguna vez. Eso me tranquilizó.

-¿Miedo al olvido?
-No de que se olviden, pero sí de que pasara demasiado tiempo y no poder volver al ruedo. Hice 8 años seguidos de tira: es un ritmo que si no estás bien parado te empezás a enviciar y te metés en un samba que no bajás más.

-Te bajaste del samba y...
-Y empecé a preguntarme, ¿y si no llama nadie? Por suerte no pasó y logré tomarle el gusto a tener una vida normal.

-¿Alguna vez la tuviste?
-Sí, después de esos 8 años.

Vuelve a enseñar los dientes como cierre de frase. Lo esperan las fotos, Sudáfrica y la posibilidad de encarnar, algún día, a un asesino serial.



Fuente: La Nacion.

3 comentarios:

hhaai amo a benja rojas es un amor yy de k pais es este blog es mui bueno y tododecris tambien

ok gracias todo de cris nicooooo

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